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Sueños y polvo. Y otras cosas

porÁngel Martínez García-Posada

Imagen de portada:
Portada del libro ‘Sueños y polvo. Cuentos de tiempo sobre arte y arquitectura’
Ángel Martínez García-Posada
(Lampreave, Madrid, 2009).

Vídeo presentación:
III Foro arquia/próxima 2012: Nuevos Formatos

Los cuentos de Sueños y  polvo indagan la capacidad que David Bestué destaca en ciertos autores como Smithson o Matta-Clark, de pensar el espacio y el tiempo desde fuera de la arquitectura.

 

Sueños y polvo. Y otras cosas — Arquetipos
Edición de Sueños y polvo. Cuentos de tiempo sobre arte y arquitectura en la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, 2017.

Siento una gran curiosidad por descifrar las incógnitas de las marcas que otros hacen en los libros, como una pista para mi lectura o un surco de la de ellos, así los subrayados en textos ajenos. Pese a este interés personal, forjado en mis horas de biblioteca sobre todo en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, donde estudié y donde continúo enseñando, cuando alguna vez he visto alguno de los libros que he publicado en esa misma biblioteca he sido incapaz de mirarlos más allá de la portada. Sueños y polvo. Cuentos de tiempo sobre arte y arquitectura es el primer libro que escribí, está allí en esa biblioteca, siendo testigo del paso de los días, y aunque no haya abierto nunca el ejemplar que los estudiantes manejan sé por ellos que tiene ya algunas marcas o subrayados, y de manera consecuente con su contenido se va desgastando físicamente en su envoltura.

Casi una década después de haber sido publicado, quizás siga siendo pertinente retomarlo, los temas abordados me han seguido acompañando desde entonces en posteriores obras e investigaciones, ahora me complace recordarlo a propósito de este cuarto número de Arquetipos, en el marco de su interesante entrevista a David Bestué, un autor al que sigo, y con el que comparto muchos intereses artísticos y arquitectónicos, así la atracción por algunas figuras que, igual que el propio Bestué, han sabido mirar la arquitectura desde fuera, conjugando además tiempos diversos en sus relatos y en sus acciones.

 

El artista se fascina siendo niño…

Un verso de Octavio Paz sobre la creación literaria confiesa que “hablamos siempre de otras cosas”. Quise que Sueños y polvo fuera un libro en el que se hablara siempre de otras cosas, o en el que no se hablara de arquitectura sino a partir de otras muchas cuestiones. La aventura del conocimiento es una suerte de viaje por el espacio y el tiempo. Este libro podría ser un atlas de Geografía de paisajes mentales, muelles de basalto, árboles embosqueciendo el mundo, islas flotantes, edificios a la deriva, continentes hipotéticos, ciénagas y rocas convertidas en parques. Sería también un libro sobre Física, sobre la segunda de las leyes de la termodinámica y el intento de algunos artistas por redimirla, el principio de incertidumbre y el hecho irrefutable de que la realidad resulta alterada por el mero acto de ser mirada por el artista, el principio de conservación de la energía y la dualidad existente en todo proceso creativo entre destrucción y construcción. Igualmente disertaría sobre Química, de transustanciación y disolución con Joseph Beuys, de alquimia y combustión con Gordon Matta-Clark, de cristalización y oxidación con Robert Smithson. Desde el rodamiento de la portada al de la contraportada, podría leerse también como un ensayo sobre ruinas o memorias, un prontuario sobre demoliciones o sobre hormigones, un manual de cocina creativa o un tratado sobre el ajedrez.

Y así podría seguir hablando de otras cosas. Es en esencia un trabajo sobre proyectar y escribir. La escritura y la arquitectura comparten cierto sueño de omnipotencia, pretender ordenar el mundo con algunos trozos de papel. Existe en cambio una diferencia en esta analogía, cuando uno escribe en una hoja de papel lo que ve o piensa, la vida parece no transcurrir en el presente: uno la va escri­biendo, y es como si la viera ya pasada o muerta, ya vivida; proyectar es ser escri­tor de la vida que vendrá, como un exorcismo que vence al curso de los días, pues además de todas esas otras cosas, y si tuviera que elegir acaso una, este libro versa sobre el tiempo.

Al poco de editarse, una tarde en la librería frente a la Escuela de Sevilla pude ver a dos personas mayores frente al escaparate observando la portada. Para un arquitecto que escribe, una portada es lo más parecido a una fachada de uno mismo. Entonces escuché una interpretación que jamás había sospechado, y comprobé que es cierto que hablamos siempre de otras cosas. El más resabiado de los dos comentaba que aquella bola era como un símbolo del mundo que se desgasta porque estamos destruyendo el planeta, al dar la vuelta, en la contraportada, ahí estaba ya el mundo consumido; aquella persona afirmaba que la metáfora era evidente, aunque yo no lo hubiera pretendido. En el cierre del libro se explica el sentido de esa doble portada. Mientras lo escribía un amigo me regaló esos dos rodamientos de una modesta máquina de hormigonar que encontró en una visita de obra. Esas “dos piedras de acero” son dos acumuladores de tiempo, dos terminales gemelos, el uno no podría ser entendido sin el otro, y el binomio no tendría sentido sin la mediación de una acción energética transformadora. Estos dos rodamientos han generado la masa informe de cientos de metros cúbicos de hormigón que luego habrán adquirido forma a través de tableros que también serían reutilizados hasta ser considerados inservibles al llegar a cierto estado de erosión. Uno de los dos está en bruto, apenas ha sido utilizado, el otro está pulido tras miles de vueltas. Como el hormigón se parece a la madera que le ha dado su forma, reproduciendo sus vetas y nudos como en una homotecia especular, este trozo de acero ha acabado asemejándose a esas piedras de río contra las que ha chocado en el interior de la tolva en un infinito proceso de desgaste, reproduciendo el proceso de abrasión de la propia naturaleza, desviación entrópica, otro caso más de identificación de materia arquitectónica y natural.

Desde el momento en que una obra se da por acabada está sometido a la erosión del paso del tiempo. Añadir, quitar, deformar o manipular lo que se ha contado alguna vez, por otros o por uno mismo, en cierto modo, ésa es la base de cualquier cuento. Ojalá los míos sigan teniendo otra vida en vuestras lecturas, en vuestros futuros proyectos y en esas otras cosas.

 

Sueños y polvo. Cuentos de tiempo sobre arte y arquitectura fue seleccionado en el III Foro arquia/próxima 2012: Nuevos Formatos. Para ver el vídeo de la presentación, lo encontrarás disponible en este link.

Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

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