28/05/2018
Pensamiento y crítica + Publicaciones + Urbanismo

Paulo Mendes da Rocha: La ciudad es de todos

porPaulo Mendes da Rocha

Imagen de portada:
Pórtico y cubierta en la Praça do patriarca, Museo de Arte Lina Bobardi en São Paulo. Autor © wazeone: One Architect’s Travel Blog

Detalles de la publicación:
GARCÍA DEL MONTE, José María: La ciudad es de todos. Paulo Mendes da Rocha. Colección arquia / la cimbra nº 9. Fundación Arquia (2011).

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La ciudad es de todos.” Esta frase alberga la síntesis del pensamiento de Paulo Mendes da Rocha respecto a la ciudad. Para él, la urbe tiene un valor universal, es el lugar de encuentro donde las personas comparten intereses comunes. De esta entrevista exclusiva para la Revista E es posible extraer una mirada crítica sobre la realidad de São Paulo. Mendes da Rocha rechaza el movimiento que lleva a las clases más acomodadas a buscar emplazamientos alejados. Para él, la ciudad tiene valor por las personas que la habitan. Es mucho mejor oír el barullo del bar que está debajo de su despacho que aislarse en un condominio cerrado. En el pensamiento de Paulo Mendes da Rocha habita la utopía de la ciudad ideal.

El siguiente artículo es un extracto de la publicación La ciudad es de todos. Paulo Mendes da Rocha,  de la colección arquia/la cimbra editada por la Fundación Arquia. Puedes encontrar esta publicación en bibliotecas y librerías especializadas, y también en la web de Fundación Arquia.

 

[PREGUNTA]: ¿Qué te parece la construcción de este edificio inmenso [1] en el centro de São Paulo que cambia  completamente los efectos de las proporciones y de los ejes de la ciudad?

[1] La Maharishi São Paulo Tower fue proyectada para el centro de São Paulo: una torre de 510 metros de altura y 108 plantas en forma de pirámide y con decoración hindú, con pretensiones de sustituir a la ciudad misma. El proyecto no fue aprobado por las autoridades municipales

 

[PAULO MENDES DA ROCHA]: Tú mismo ya has respondido. El edificio cambia violentamente la ciudad, por tanto es una invasión, una forma de violencia. Hay una cuestión muy interesante, en lo que concierne a la técnica y los recursos humanos, en relación con la virtud y el desastre: unos llegan a los misterios de la constitución de la materia mientras que otros, con lo mismo, fabrican una bomba. Lo que mueve al hombre hacia el conocimiento, sus intenciones, tiende a degenerar. Para nosotros, conocer es fundamental. Por tanto, el ser humano se halla siempre frente a un problema ético y político. La cuestión de ese edificio en el centro debe discutirse detalladamente porque implica principios éticos fundamentales. Desde la esencia del mundo moderno y de la construcción de la ciudad contemporánea, diríamos que ese edificio sería un instrumento posible; el edificio vertical, basado en la máquina, en la mecánica del suelo, en la mecánica de fluidos para que el agua llegue a los grifos, en la del propio ascensor y la de todas las máquinas necesarias para construir el edificio. Pero subyace una idea de que no es el edificio en sí, el edificio es apenas un instrumento para construir una ciudad. Quieren construir un edificio que sería todos los edificios en uno solo. Allí se puede tener de todo: hospitales, academias, pabellones deportivos, iglesias y apartamentos. Es decir, construido el edificio, ya no hace falta la ciudad. Tiene gracia porque esa gente hace una propaganda en la que aparece ese mamotreto al fondo (me refiero al edificio), con unas fuentes horribles que escupen agua y, en primer plano, una pareja con unos niños jugando entre florecitas. Eso representa una ruptura en el camino de la inteligencia humana, de la formación de la conciencia y del lenguaje. Se construye como quien hace un discurso: “Esa es la ciudad que creo que es bellísima”. Solo que no lo es. Se trata de una negación completa de todo. Es grosero, totalitario, inhumano y una corrupción absoluta de la idea del valor del conocimiento. No tiene cabida.

[P]: Hace cerca de dos años, el SESC (Servicio Social de Comercio) restauró una película titulada São Paulo, la sinfonía de la metrópoli, una producción que retrata la São Paulo de 1929, bellísima, armoniosa. No se puede ni comparar con la ciudad actual. ¿A qué se debe esa degeneración urbana? ¿Cómo una ciudad deviene fea?

 

[PMR]: Tengo la impresión de que antes de que la ciudad se vuelva fea, son las personas las que se afean, por usar esa palabra como designación de dónde está el mal. La idea de la ciudad debe ser discutida y alimentada antes de existir. La ciudad existe en la mente del ser humano como un deseo. Si uno la imagina como un espacio de pura especulación y negocio, jamás podrá ser bella. En el caso de la comparación de la São Paulo de 1930 con la actual, lo que se ve es que se anticipan las virtudes del edificio alto. Siempre considero virtuosa la posibilidad de realizar edificios en altura para concentrar los trabajos y las poblaciones. Es una posibilidad económica de realizar la ciudad teniendo en cuenta la dificultad de la instalación de redes de agua, alcantarillado, telefonía, sistema eléctrico, etcétera. Es muy difícil construir esa red en una ciudad que se extienda con casas pequeñas. Un millón de habitantes ya sería suficiente para hacer inviable una ciudad hecha de casas unifamiliares.

¿Qué es lo que sucede? Para ilustrarlo basta con imaginar el recorrido histórico de esa ciudad. Comienza como una pequeña villa, con casitas. Después se divide en pedazos para vender los terrenos. ¿Cómo se puede hacer negocio con pedazos del planeta? Se venden esos solares, se construyen las casitas, después se revenden los solares y donde había una casita se construye un edificio. El conjunto de eso no puede ser sino un desastre. No hay ningún diseño que prevea la transformación. La propia cuestión de la arquitectura queda fuera de juego.

El ideal de la arquitectura como expresión del conocimiento es la construcción de la ciudad contemporánea como forma suprema de la imaginación del ser humano respecto a su hábitat. La idea de la disposición espacial de una ciudad en la naturaleza, no solo como paisaje, sino teniendo en cuenta las fuerzas implicadas para que el edificio se mantenga en pie, se hace con un conocimiento absoluto del deseo.

¿Qué ciudad deseas? Y ese deseo no puede tratarse como mercancía que se va reproduciendo en porciones para ser vendida. El modelo de ciudad, si es que existe, no como formal o definitivo, sino en la imaginación, sería de placer y de visión erótica de la vida. La visión de la ciudad que los arquitectos tienen en la mente, para resumirla en una frase, es la ciudad para todos. Porque quien establece el patrón de la casa, analizando la vivienda, es la técnica. No la pobreza o la riqueza. Esta es una característica horrible de la ciudad contemporánea: la periferia y la pobreza. ¿Por qué es la técnica la que decide las características de la casa? La ciudad es de una complejidad tal que es un proyecto humano contemporáneo.

Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

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