12/09/2018
Pensamiento y crítica + Publicaciones

Juhani Pallasmaa: Una arquitectura de la humildad

porJuhani Pallasmaa

Imagen de portada
The Eye of the Camera by © D. Vertov 1929

Detalles publicación original
PALLASMAA, Juhani: Una arquitectura de la humildad. Colección La Cimbra nº8. Fundación Arquia

Ver publicación

Juhani Pallasmaa (Finlandia, 1936), además de su trabajo como arquitecto, su actividad profesional se ha desarrollado en los ámbitos de la planificación  urbanística y del diseño gráfico, de exposiciones y de productos. Ha enseñado arquitectura en varias universidades  de todo el mundo y ha publicado cerca de treinta libros y numerosos artículos sobre las filosofías de la arquitectura y del arte en más de treinta idiomas.

El siguiente artículo es un extracto del capítulo Por una arquitectura de la humildad. La tarea de la arquitectura en la edad del consumismo, escritos del arquitecto finés Juahni Pallasmaa en la publicación de la colección la cimbra editada por Fundación Arquia. El libro está disponible el bibliotecas y librerías especializadas y en venta AQUÍ.

Juhani Pallasmaa: Una arquitectura de la humildad — Arquetipos
Portada del libro

“Tanto en el contexto social como en los valores fundamentales de la cultura arquitectónica ha habido cambios significativos en el último medio siglo. Cuando empecé mis estudios en Helsinki a finales de la década de 1950, la misión heroica de la arquitectura moderna todavía daba forma a las ambiciones colectivas de los arquitectos. La arquitectura gozaba de una elevada posición social y tenía connotaciones simbólicas positivas: se veía en los arquitectos a los constructores de nuestra identidad nacional. Entonces, a principios de la década de los sesenta, los ideales de posguerra de la plasticidad y la gravitas del último Le Corbusier dieron paso a la claridad estructural y modular, a la prefabricación, la transparencia y la simplicidad visual. El clasicismo estructural de Mies y las construcciones tradicionales japonesas fueron las fuentes de inspiración de una arquitectura de la reducción y de un anonimato deliberado, una arquitectura que trataba de convertirse en el espejo de la industrialización.

Durante la década que siguió a la primavera parisina de 1968, la arquitectura cambió de nuevo para politizarse: el arte de construir fue tildado de práctica elitista al servicio del poder y las aspiraciones estéticas fueron condenadas. La década de los ochenta vio un cuestionamiento radical de la ideología moderna y un renovado interés por el formalismo. Dicha década fue testigo de los esfuerzos por reconstruir la identidad del arquitecto, así como la autoestima y el papel social de la disciplina; se aspiraba nada menos que a un nuevo paradigma.

Hoy, los arquitectos de Finlandia han logrado en gran medida restablecer la identidad y la misión de su profesión. Con todo, aún se acusan los cambios tumultuosos de las últimas décadas, ya que la profesión de arquitecto ha perdido gran parte del prestigio, así como el reconocimiento de su posición entre los forjadores de la cultura nacional. En efecto, la relevancia social del arte de la arquitectura se desvanece por momentos, lo cual no deja de ser peligroso. La competencia salarial, unas nuevas prácticas seudorracionales, los imperativos dictados por los costes y la velocidad, así como —y es esto lo más insidioso— la obsesión por la imagen, todo ello está erosionando el suelo antaño fértil de la arquitectura.

Este breve relato de los valores y las fortunas cambiantes de los arquitectos, en este rincón escandinavo del mundo donde la arquitectura moderna ha desempeñado un papel social incuestionable, describe el terreno sobre el que descansan mis opiniones críticas acerca de la evolución reciente de la situación. No puede decirse, sin embargo, que las tendencias apuntadas se limiten a Escandinavia; pese a que cambian de un lugar a otro, parece ser que son universales. Siendo consciente de los peligros que entraña cualquier generalización, estoy convencido de que aún es necesario tratar de identificar las corrientes de fondo que influyen en la arquitectura de manera inevitable. Debería reconocer que muchos arquitectos y críticos contemporáneos, revistas profesionales e instituciones educativas están trabajando para oponer resistencia a las influencias de nuestro tiempo. La arquitectura sigue dándonos obras poéticas en esta época de materialismo obsesivo. Y en cierto sentido los fenómenos culturales negativos refuerzan, en realidad, la misión humanista de la arquitectura: la resistencia a la decadencia de los valores espirituales y culturales es hoy la tarea que comparten arquitectos y artistas.

Architecture is the art of reconciliation between ourselves and the world, and this mediation takes place throught the senses. Juhani Pallasmaa

El rechazo generalizado a la doctrina ortodoxa del Movimiento Moderno y a la importancia que éste concedía a la moral social ha inspirado una diversidad estética impresionante, pero este mismo rechazo también se ha traducido en un clima general de arrogancia, incoherencia cultural y narcisismo. En la misma medida en que la consideración de la arquitectura entendida como arte social se ha debilitado, la idea de la arquitectura como forma artística se ha intensificado: las obras contemporáneas de la «neovanguardia» se presentan hoy como los productos del genio individual. Sin embargo, paradójicamente, la autenticidad y la autonomía artísticas aplicadas a la arquitectura se ven socavadas hoy día por tres tendencias culturales: la mercantilización de los edificios, la contraproducente búsqueda de lo novedoso y la hegemonía de aquellas imágenes que pueden comercializarse. Estas tendencias culturales están respaldadas por el periodismo comercial sobre arquitectura y las voraces industrias globales del entretenimiento y el turismo.

 

¿Es posible que la arquitectura esté renunciando a su capacidad de incorporar valores colectivos idealistas y ambiciosos en el terreno de la cultura? ¿Acaso está colaborando en la vacuidad ideológica y la explotación comercial en lugar de apoyar una comprensión cultural e histórica compartidas? La actual insistencia en las construcciones efímeras ¿acaso no está transformando la arquitectura en un escenario de usar y tirar?

 

Pese a que los medios y la crítica prestan hoy día la máxima atención a los diseñadores famosos, la arquitectura sigue siendo el arte con los anclajes más irrefutables e ineludibles en la vida social. Además de evaluar la relevancia estética de cada proyecto, la teoría de la arquitectura, la crítica y el mundo académico deberían explorar un terreno cultural ahora abandonado: las precondiciones del arte de la arquitectura. Tanto la enseñanza como la práctica, se beneficiarían de un análisis cultural riguroso de la situación general de la disciplina. Por ejemplo, ¿cuál es el trasfondo mental colectivo del que ha surgido el preocupante conservadurismo —el seudoclasicismo nostálgico— de la arquitectura estadounidense, tanto la que se practica en las universidades como la comercial? ¿Se trata de inseguridad cultural o de algo

más grave como la represión de la idea (y la esperanza) de progreso? Y, por último, ¿qué clase de defensas mentales actúan en la creación de una arquitectura doméstica cada vez más enferma y regresiva?”

Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

PATRONATO FUNDACIÓN ARQUIA
Presidente
Javier Navarro Martínez

Vicepresidente 1º
Federico Orellana Ortega

Vicepresidente 2º
Alberto Alonso Saezmiera

Secretaria
Sol Candela Alcover

Patronos
Carlos Gómez Agustí
María Villar  San Pío
Fernando Díaz-Pinés Mateo
Montserrat Nogués Teixidor
Ángela Barrios Padura
José Antonio Martínez Llabrés
Naiara Montero Viar
Joan Miralpeix Gallart
Javier Ventura González
Marta Cervelló Casanova
Emilio Tuñón Álvarez

Director Fundación Arquia
Gerardo García-Ventosa López