14/03/2018
arquia / documental

Arquitectura de aire

porCarlos Ferrater

Imagen de portada: 
Obra de B. Fuller en el MoMA, Nueva York 1959 © Yale Joel/Getty Images

Director del documental: 
Robert Snyder (Estados Unidos, 1971-80′)

Autor del libreto: 
Carlos Ferrater

Colección:
arquia / documental Nº25

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Buckminister Fuller (1895-1983) fue arquitecto, ingeniero, geómetra, filósofo, futurista, inventor de la famosa cúpula geodésica y uno de los pensadores más brillantes de su época.

El siguiente artículo es un extracto de la publicación Buckminister Fuller. El mundo de Fuller de la colección arquia/documental. Esta publicación se encuentra disponible en librerías especializadas o en la web de Fundación Arquia. Puedes ver el tráiler en el artículo El mundo de Fuller.

Arquitectura de aire — Arquetipos
Proyecto de cúpula hemisférica de 3,2Km de diámetro sobre Manhattan, 1960.

Como he intentado explicar en estas páginas, más allá de haber sido un motor y acicate en la formación de una generación de arquitectos, el gran sentido de las proposiciones de Buckminster Fuller, aparte de las cúpulas geodésicas de las que desarrolló múltiples versiones, está en que su afán por la experimentación e innovación a favor de la humanidad constituye un ejemplo y el legado para las nuevas generaciones de arquitectos de un mundo en crisis.

Si establecemos una comparación entre ideas, proyectos e imágenes de Fuller con otros arquitectos, para evidenciar cómo sus propuestas han influido a lo largo de estas últimas décadas en las arquitecturas que han tenido una cierta relevancia en el panorama de la arquitectura actual, descubriremos el gran bagaje intelectual, técnico y formal que desarrolló.

En primer lugar, pone de manifiesto una doble y aparente contradictoria vertiente: si sus propuestas han quedado en el papel y su valor solo ha trascendido como historia de unos éxitos circunscritos a un tiempo determinado, lo que definiría a Buckminster Fuller únicamente como pionero de las posvanguardias, en las que su arquitectura no tendría una actual relevancia, por cuanto no fue más allá de una imaginería futurista, y la mayoría de sus propuestas quedaron en meros enunciados. Como contrapunto a esta opción histórica, existiría otra de gran relevancia, al entender que sus postulados han sido sustantivos en la construcción de algunos iconos de las últimas arquitecturas más vanguardistas. Buckminster Fuller descubre e inventa los modelos de esfuerzos dinámicos, en especial, el Tensegrity, que tendría múltiples aplicaciones con posterioridad.

Quizá uno de los modelos más bellos de Tensegrity lo encontramos en el aviario del Zoo de Londres, de Cedric Price, quien lo realizó con la colaboración y el mecenazgo de Lord Snowdon. En mi caso, y con motivo de una exposición en la Galería Antonio de Barnola, construí, con la ayuda de Alejandro d´Acosta, una casa para un pájaro, que acompañaba en la exposición otras casas de pájaros proyectadas por arquitectos como Enric Miralles o Elías Torres, entre otros. El modelo a escala natural consistía en un tetraedro de tubos ensamblados con ingeniosos nudos, inventados por D’Acosta, que entraba en tensión gracias a un único hilo de nailon que iba tejiendo las superficies de las caras del tetraedro, solucionando al mismo tiempo el acceso al interior, el equilibrio entre las caras, así como su fortaleza estructural en tensión.

Serían, pues, el tetraedro y la tensión las claves del modelo, tal como preconizaba Fuller al asignar al triángulo y al tetraedro la primacía geométrica frente a cualquier otra figura por su indeformabilidad y que definía como la estructura geométrica básica que construye el universo. En el caso del triángulo, es la figura que encierra la menor superficie con el máximo perímetro, lo que la habilita y convierte en unidad geométrica para combinaciones espaciales en red o malla, ofreciendo gran accesibilidad, así como versatilidad en el ensamblaje, facultades que pude experimentar y desarrollar en la malla topográfica con la que construí la base del proyecto del Jardín Botánico de Barcelona. Aquí el hecho de sustentar dos vértices del triángulo sobre una misma línea isótopa permitía el desplazamiento del tercer vértice según la pendiente del terreno y ensamblarse con otras piezas triangulares de diferentes dimensiones, algo que ya experimentó Gaudí en una primera propuesta no realizada de triangulación para urbanizar el Parque Güell.

La torre proyectada por Buckminster Fuller con escudo aerodinámico que se orienta en función del viento podría haber sugerido la icónica torre del viento de Toyo Ito en el año 1986, del mismo modo que las torres fijadas al terreno por cables recuerdan estructuras como la torre de telecomunicaciones de Collserola (Barcelona), de Norman Foster.

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Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

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