14/03/2018
arquia / documental + Artes plásticas

BauhausLos orígenes de una escuela

porJorge Torres Cueco

Foto de portada:
Portada publicación Bauhaus: zeitschrift für bau und gestaltung 2:1 (15 Feb 1928) 

Director del documental:
Kerstin Stutterheim y Niels Bolbrinker (Alemania, 1998-104′)

Colección:
arquia/documental Nº35

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La Bauhaus es, probablemente, la escuela de arte o diseño más conocida de la modernidad. Sus productos se identifican como “estilo Bauhaus” cuando responden a un diseño estilizado, funcional y moderno.

El siguiente artículo es un extracto del libreto del documental Bauhaus. El mito de la modernidad, de la colección arquia/documental. El documental se encuentra disponible en bibliotecas y librerías especializadas y en la web de Fundación Arquia.

El origen de la Bauhaus estuvo íntimamente unido a la reforma educativa alemana destinada a reconciliar las enseñanzas artísticas con la producción artesanal distanciadas con la Revolución Industrial. Estos intentos, ya insinuados por Gottfried Semper tras la Exposición Universal de 1851, tuvieron sus ecos en John Ruskin, William Morris y el movimiento Arts and Crafts. El principal propósito de la empresa de Morris fue reunir el arte con la producción de objetos cotidianos y el rechazo del objeto realizado mecánicamente. Sin embargo, personajes próximos a este movimiento, como Charles R. Ashbee, que fundó en 1888 la Guild and School of Handicraft implantó un sistema docente sustentado en talleres de aprendizaje, en el que se reconocía la importancia de las máquinas en la sociedad moderna. Desde finales del siglo xix a la creación de la Bauhaus se generaron múltiples escuelas o academias de artes y oficios cuyo cometido era saldar esa ruptura entre arte y producción. La Escuela de Nancy; la Escuela de Arte de La Chaux de Fonds, donde se formó Le Corbusier; las Wienner Werkstätte o la Colonia de Artistas de Darmstadt fueron intentos de diverso signo en las que esta cuestión ocupó una papel central en su pensamiento y sistema docente.

Especial importancia tuvo en estos años la fundación del Deutscher Werkbund por Hermann Muthesius en 1907. Esta institución de carácter estatal tenía la finalidad de integrar los oficios tradicionales y técnicas industriales de producción en masa con el objeto de mejorar la competitividad de los productos alemanes. También fue un importante foro de discusión sobre cuestiones artísticas y productivas como las relaciones entre calidad estética y material, forma abstracta frente a ornamentación aplicada y, especialmente, sobre la supremacía de las formas artísticas sobre las mecánicas y viceversa. En este sentido, Muthesius, defensor de la tipificación y la normalización, fue el adversario de Henry Van de Velde y por extensión de Walter Gropius, quienes defendieron la individualidad del creador. Este debate entre la forma artística e industrial permaneció latente en la Bauhaus desde sus orígenes.

 (…)

De hecho, el nombre elegido Bauhaus (“casa de construcción”) evocaba el término alemán de la logia medieval Bauhütte (“barraca de construcción”). Las Bauhütte designaban los gremios de la construcción –albañiles, decoradores, constructores, etc.– y el lugar donde se formaban los aprendices en el seno de una comunidad poco menos que limitada a los iniciados. De algún modo, esta denominación también tenía un sesgo nostálgico hacia un pasado y una forma de vivir medieval idealizada que el conflicto bélico había hecho resurgir en medio del profundo abatimiento tras la derrota y la descomposición del pasado imperial.

La misma terminología empleada para docentes y estudiantes remitía tanto a una voluntad antiacadémica como a rememorar el sistema gremial. Los profesores eran llamados “maestros” y los alumnos como “aprendices” y “oficiales” implicados en una enseñanza artesanal. De hecho, los talleres –y no los estudios– organizaban el núcleo educativo fundamental. Este sistema combinado de taller y docencia, constituyó la característica diferencial respecto a muchas otras escuelas de diseño. Estos talleres tenían un doble sistema: “los maestros de taller”, artesanos, mostraban método y técnicas; y los “maestros de forma”, artistas, se dedicaban a los aspectos puramente creativos y a la formación de un lenguaje personal.

Esta inspiración medievalista había caracterizado el Arbeitsrat für Kunst. En su manifiesto programático de marzo de 1919 titulado “Al amparo de una arquitectura” –precedido por una xilografía realizada por Max Pechstein de inspiración expresionista tanto por la técnica empleada como el trazado enérgico y sus expresiones angulosas–, se declaraba:

Los orígenes de una escuela — Arquetipos
Prospecto del Arbeitsrat für Kunst, 1919. Xilografía de Max Pechsteing

“Arte y pueblo deben constituir una unidad.
El arte debe dejar de ser el goce de unos pocos, para convertirse en alegría y vida de las masas.
La unión de las artes bajo las alas de una gran arquitectura constituye nuestro objetivo”.

Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

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