04/09/2018
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Arquitectura de tierra en el sur de Marruecos. El oasis de Skoura

porVicent Soriano Alfaro

Imagen de portada:
Ksar d’Aït-Ben-Haddou, Marruecos. Imagen autor desconocido.

Detalles publicación:
Soriano Alfaro, Vicent: Arquitectura de tierra en el sur de Marruecos. El oasis de Skoura. Colección arquia/temas nº18. Ed. Fundación Arquia.

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Al sur de Marruecos, tras la barrera natural del Gran Atlas y hasta alcanzar el verdadero desierto, existe una franja en el territorio de una gran aridez donde la vida sólo es posible en los estrechos valles, junto a los cauces de los ríos que descienden de la gran cordillera. En estos oasis, la ancestral cultura bereber ha perpetuado unos modos de construir basados en la utilización exclusiva de los materiales que se encuentran en el entorno: tierra y palmeras.

El siguiente texto es un extracto de la publicación Arquitectura de tierra en el sur de Marruecos. El Oasis de Skoura (2006), página 74. La edición se encuentra descatalogada, disponible en bibliotecas especializadas.

Arquitectura de tierra en el sur de Marruecos — Arquetipos
Portada publicación colección arquia/temas nº18

(…) Las causas del abandono y sustitución de la arquitectura tradicional hay que buscarlas en los cambios sociales. Éstos, que como vimos en el capítulo segundo, comenzaron con la llegada de los franceses –cambio en las relaciones de poder, en la jerarquía social y política, en las infraestructuras territoriales y en la legislación-, continuaron tras la independencia y se han agudizado en las últimas décadas, con un marcado proceso de desarraigo de las tradiciones.

Este proceso, favorecido por la pobreza cada vez mayor de esta región, ha estado motivado por la influencia de la civilización y cultura de los países desarrollados con todo lo que ello conlleva de pérdida de raíces culturales y la consecuente pérdida de identidad, pues como dice la canción: qui perd els orígens, perd identitat (quien pierde los orígenes, pierde identidad [Raimon: Jo vinc d’un silenci]).

A partir de la década de los sesenta, la falta de desarrollo económico de la zona y la inexistencia de trabajo provocaron una fuerte emigración que se dirigió, en primer lugar, hacia las grandes ciudades marroquíes y, posteriormente, hacia Europa. El regreso durante las vacaciones de estos emigrantes con sus nuevas costumbres y “riquezas” supone un ejemplo de prosperidad y bienestar y provoca un cambio de actitud hacia todo aquello que viene de fuera, que comienza a valorarse positivamente como nunca antes históricamente se había valorado lo proveniente de los no creyentes, es decir, de los no practicantes de la religión musulmana.

La televisión es otra de las vías de influencia exterior. Es llamativa la imagen de los pequeños poblados situados en las laderas del Gran Atlas o en los valles presaharianos, con sus casas y calles de tierra, plagados de antenas parabólicas. Resulta paradójico que en  estas pequeñas viviendas donde las familias descansan y comen sobre esteras y viven en contacto directo con la naturaleza y los animales domésticos, la tecnología audiovisual ha introducido, a través de películas y series televisivas europeas y norteamericanas, la llamada sociedad del bienestar, que conlleva un consumismo inimaginable en esta cultura.

El turismo se ha convertido en una de las fuentes de riqueza de la región y, en general, de todo el país, pero el desarrollo que ha experimentado en las últimas décadas ha contribuido a fomentar este proceso de pérdida de identidad cultural del que estamos hablando. Por un lado, trae la influencia de otros modos de vida –el vestido, los automóviles, los comportamientos, etcétera- y por otro, provoca el deseo de agradar y poder ganar dinero en la población autóctona, con lo cual está logrando la sustitución de las formas y costumbres tradicionales por un tipismo ficticio al gusto del visitante.

Se ha de hacer hincapié en los cambios, aparte de afectar a la tipología del hábitat, también se han introducido en los materiales y sistemas constructivos con el consiguiente perjuicio de la calidad de la habitabilidad y la pérdida de los oficios tradicionales de la construcción. Es evidente que la sustitución de la tierra –tapia y adobe- por el hormigón –estructura y bloque-, del que además se desconoce su técnica, implica un peor comportamiento frente a las condiciones climáticas, mayores costes de producción, el abandono de los sistemas tradicionales y, en consecuencia, la pérdida del oficio. Además, el cambio estético del paisaje es importante por cuanto se pierde la integración total en el entorno que garantiza el uso de la tierra, sustituyéndose por el color gris del cemento. (…)

Créditos

EDICIÓN
Fundación Arquia
Arcs, 1, 08002 Barcelona
www.arquia.es/fundacion

CONCEPTO Y DISEÑO
Folch

ISBN 978-84-617-5967-5

© de esta edición,
Fundación Arquia, 2017 © del texto e imágenes, su autor

La edición de esta publicación ha sido patrocinada por Arquia Banca.

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